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Regalos para un idolo


Llegó a la gran capital dispuesto a hacerse rico con la única arma de comprar articulos de regalo su seducción.
Con el cielo diurno de Tokio, Yuzuki luce parco y un poco apagado, muy diferente al cazador que fue la noche anterior y que probablemente vuelva a ser hoy cuando salga la luna.
Javier sinay, lA naciÓN (Argentina) - GDA, tokio.En los últimos diez años, el negocio de los host-clubs japoneses se ha profesionalizado: los bares son empresas y los hosts, que antes eran independientes y bohemios, ahora son empleados con servicios sociales pagos y un salario base que puede incrementarse si hay más citas.Pero esos regalos vuelven, porque después ella gastó 200.000 yens en el host-club conmigo.Se lo dejo a su imaginación.Allí jugaba al fútbol tratando de imitar a Ronaldinho y tenía una novia de la que ahora solo sabe que está a punto de graduarse de médica.Me acuerdo del horario en que cada una de ellas se despierta y les hago una llamada por teléfono para que empiecen el día con mi voz.Me preocupo por mis clientas: enamorarlas me inspira y soy bueno en eso.Un amigo de Kagoshima, que trabajaba en la noche de Tokio, le contó cómo era el negocio del host y le dijo que era como vivir de cita en cita, y Yuzuki, que entonces acababa de cumplir 20 años, quiso probarlo.Su trabajo es conversar con mujeres.Hay algo que no haría por más que le paguen?La primera es ducharte; la segunda es salir a correr para transpirar y la tercera, seguir tomando!Acceder registrarse, idioma, forum software by XenForo XenForo Ltd.En algún momento ellas quieren una relación real?En Kabukicho, donde todos los pecados están permitidos, se paga bien por el arte de una buena conversación.Lo que Yuzuki hace es trabajar de anfitrión o host, y el bar en el que habla, y donde hay otros 25 a los que las mujeres les pagan por charlar un rato, se conoce con el nombre de host-club.Él mismo dice: Cuando estaba en el colegio era muy popular.Cuando estás realmente borracho, tomar otro shot es sanador, sigue Yuzuki, con la voz grave y una ceja levantada, y ellas se siguen riendo.Es lunes en la noche.
Cuando acababa de llegar de la provincia, Kabukicho para mí era realmente aterrador, dice Yuzuki.


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